El Orador y su técnica

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El Orador y su técnica

Debemos comenzar aclarando que un Orador, o sea una persona que expone un argumento ante un público (público es también un solo oyente) es, ante todo, un Actor. ¿Por qué? Por tres razones muy sencillas:

1-Está en escena –es el foco de atención-
2-Tiene un guion/texto/contenido que transmitir
3-Tiene un público que lo observa y al cual dirigirse

Aclarado esto debemos decir que la técnica del Orador se reduce a pocas cosas:
Relajación – Atención – Escucha – Sensibilidad – Relación con su audiencia.

La belleza de estas características es que no pueden ser fingidas, no se pueden “actuar”; hay que ir adquiriéndolas poco a poco y se consiguen trabajando, se consiguen con cierto empeño y con entrenamiento. A medida que vallas adquiriendo estas capacidades, ellas te irán definiendo, y tú irás adquiriendo tu estilo personal, propio, o sea: “Tú mismo”.

Esta manifestación única de lo que tú eres, este “Ser Tú Mismo” es lo que verdaderamente te hará comunicar.
Tu genuina expresión, aquello que te hace ser único e irrepetible (No hay dos como tu en este mundo, solo tú)

Recuerda que, en la comunicación relacional, solo el 8 % del resultado final tiene que ver con el contenido que transmites (el tema de tu exposición, las palabras) el otro 92 % (casi nada!) tiene que ver con las emociones y sensaciones que emanas (seguridad, tranquilidad, humor, empatía, tonos, ritmos, posición en el espacio, movimientos, actitud, felicidad!, etc.)

Por eso es necesario descubrir qué es lo que verdaderamente hace la diferencia. La diferencia no la hace el dominar el tema del que hablas -que obviamente es necesario dominar-, la diferencia la hace ser lo que tú eres y no otra cosa.