El Orador y su técnica

Inicio / Blog / El Orador y su técnica
El Orador y su técnica

Debemos comenzar aclarando que un Orador, o sea una persona que expone ante un público (público es también un solo oyente) es ante todo un actor. ¿Por qué? Por algunas razones muy sencillas:

-Está en escena (es el foco de atención)

-Tiene un guion, un texto, unas ideas que transmitir

-Tiene un público que lo observa y al cual dirigirse

-Y, sobre todo, tiene que lograr “Comunicar”

Aclarado esto debemos decir que la técnica del Orador – igual que la del actor – se reduce a pocas cosas:

Relajación – Atención – Escucha – Sensibilidad – Relación con su audiencia.

La belleza de estas características es que no pueden ser fingidas, no se pueden “actuar”; hay que ir adquiriéndolas poco a poco y se consiguen trabajando, se consiguen con cierto empeño y con entrenamiento. A medida que vallas adquiriendo estas capacidades, ellas te irán definiendo, y tú irás adquiriendo tu estilo personal, propio, lo que conocemos como “Tú Mism@”.

Esta manifestación única de lo que tú eres, este “Ser Tú Mism@” es lo que verdaderamente te hará comunicar. Tu genuina expresión, aquello que te hace ser único e irrepetible (No hay dos como tú en este mundo, solo tú)

Recuerda que, en la comunicación relacional, solo el 8 % del resultado final tiene que ver con el contenido que transmites (el tema de tu exposición, las palabras) el otro 92 % (casi nada!) tiene que ver con las emociones y sensaciones que emanas (seguridad, autoestima, tranquilidad, sentido del humor, tonos, ritmos, posición en el espacio, actitud, capacidad de improvisar, felicidad!, etc.)

Por eso es necesario descubrir qué es lo que verdaderamente hace la diferencia. La diferencia no la hace el dominar el tema del que hablas -que obviamente es necesario dominar-, sino ser lo que tú eres -y no otra cosa-.

Y todo esto se consigue con trabajo, con entrenamiento. Con educación emocional.