Reírse de uno mismo!

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Reírse de uno mismo!

Lamentablemente nuestra lengua no tiene un término preciso para definir la actitud de una persona de reírse de sí misma, de bromear sanamente con su propia persona. Los italianos la llaman “autoironia”, y la definen como la capacidad de ironizar sobre los propios defectos.

Lo concreto es que practicar esta actitud de no tomarnos tan en serio genera grandes beneficios en nosotros y en las personas de nuestro entorno. El sentido del humor sano, ligero y en su justa medida, ayuda a soltar tensiones, a relajar músculos contracturados, a distender ambientes.

Cuando logro reírme un poco de mí mismo, me ayudo a no tomarme tan en serio, porque la realidad es que no soy tan importante. Si yo faltase mañana, el mundo seguiría girando, y la empresa para la que trabajo, sin duda seguiría su camino. Por lo tanto, este humor sutil hacia mí mismo, ablanda un poco mi ego, mostrándome una perspectiva más realista: verdaderamente no soy tan importante como muchas veces creo ser, no soy tan indispensable como muchas veces me siento; otros muchos seres humanos, en mi lugar, podrían hacerlo al menos igual que yo.

El sano sentido del humor, vaya en la dirección que vaya, ayuda siempre a desdramatizar las situaciones problemáticas, por lo tanto, a no dejarnos atrapar completamente por estas, sean cuales fueren, con la certeza de que antes o después, esas situaciones que parecen dramas irresolubles, se modificaran o sencillamente, terminarán. De esta manera aprendemos a tomar distancia de dichas situaciones para poder enfocarlas mejor y observar sus complejidades, generando así nuevas conexiones neuronales que nos permitirán encontrar respuestas adecuadas a las mismas, consiguiendo ser más creativos, capaces e inteligentes.

Todas las personas exitosas (éxito= resultado económico + plenitud personal) tienen una estrecha relación con el sentido del humor; saben divertirse en cualquier situación, saben reírse de sí mismos, saben también el poder que tiene una sonrisa y no se la niegan a nadie. Saben que la sonrisa es el puente que conduce a la empatía; y esta es, sin duda, la herramienta más poderosa de toda relación; sea esta laboral, personal o social.